🟢 Introducción
Cuando Alex Climent decidió crear un cómic sobre Guifré el Pelós, no imaginaba que estaba abriendo una puerta emocional que muchos catalanes estaban esperando.
Lo que empezó como un reto personal —demostrar que la historia catalana sí interesa— terminó convirtiéndose en un proyecto colectivo que movilizó a cientos de personas en un momento crítico: el inicio de la pandemia.
En esta conversación con Luis Fernando Moncada, Alex revela cómo “Quatre Barres” se transformó en mucho más que un producto cultural: fue un recordatorio de identidad, pertenencia y memoria compartida.
La historia que muchos necesitaban leer
Un comentario del gobierno que activó una herida
Alex relata el momento exacto en el que decidió hacer este proyecto:
💬 “El conseller nos dijo que la historia catalana no vende.”
Esa frase no solo lo retó, lo tocó profundamente:
💬 “Quise demostrar que esto no es así… que si se hace de manera amena y divertida, puede funcionar.”
Guifré el Pelós como símbolo emocional
“Quatre Barres” no es un cómic más:
representa:
- origen
- identidad
- mito fundacional
- orgullo cultural
Un tema que sigue generando conversación en Cataluña.
La comunidad catalana respondió con fuerza
Aportaron no por el producto, sino por lo que representa
Alex lo dice claramente:
💬 “La compra siempre tiene una parte emocional.”
Muchos mecenas no estaban comprando un cómic:
estaban diciendo “esto es nuestro, y queremos verlo vivo”.
Un aporte de 1.500 € que cambió la campaña
La historia más fuerte:
💬 “Una persona aportó 1.500 €. Dijo: ‘cualquier cómic en catalán lo apoyaré al 100%’.”
Ese gesto refleja el deseo de preservar la cultura propia desde la gente, no desde las instituciones.
La pandemia reforzó este vínculo emocional
Lanzaron la campaña justo antes del confinamiento
Alex lo recuerda como un golpe inesperado:
💬 “Sant Jordi era nuestra fecha clave… y llegó la pandemia.”
No hubo ferias.
No hubo firma de libros.
No hubo eventos.
La comunidad ya los había salvado:
💬 “Menos mal que hicimos preventas.”
El proyecto sobrevivió porque la gente ya lo había hecho suyo.
Las recompensas como gesto de cercanía
Lo personalizado tiene alma
Las recompensas incluían:
- láminas
- ilustraciones
- versiones firmadas
Alex lo explica:
💬 “La gente valora lo especial. Lo que siente como propio.”
En un momento socialmente vulnerable, los detalles personalizados se volvieron aún más significativos.
La crítica a las instituciones fue parte del discurso
“El Estado no está para ayudarte a ti”
Alex habla con una transparencia que pocas veces se escucha en un creador cultural:
💬 “El Estado no ayuda a los creadores… ayuda a las élites.”
Y el colmo:
💬 “Nos dieron ayudas en la pandemia… y años después nos las reclaman con un 20% de intereses.”
Para muchas personas catalanas, esto resonó profundamente.
El crowdfunding se convirtió en una herramienta de resistencia cultural.
🟣 Conclusión
“Quatre Barres” no solo financió un cómic.
Generó:
- comunidad
- identidad
- orgullo
- memoria compartida
- un espacio de encuentro en plena pandemia
La historia de Guifré el Pelós revivió porque cientos de personas sintieron que también era su historia.
Alex lo resume con una frase que atraviesa todo el episodio:
💬 “Pasión, Persistencia y Persuasión.”
Tres motores que, cuando se combinan con una comunidad conectada emocionalmente, pueden reavivar la raíz de un pueblo.
Cuando un creador habla desde la honestidad, y su obra toca algo más profundo que el entretenimiento, la comunidad no solo financia: acompaña.
“Quatre Barres” es la prueba de que la cultura no se impone desde arriba.
Nace abajo, en la gente.
En quienes dicen: “Esto nos pertenece.”
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