Las obras corales originales de compositores argentinos y su poca ejecución en nuestro país

Volver al blog

Las obras corales originales de compositores argentinos y su poca ejecución en nuestro país

Compartir artículo en:

Escrito por la Lic. Romina Paula Fernández

 

Cuando un 18 de julio del corriente año,  en un Seminario de Dirección Coral en el que coincidimos por esas cuestiones de la vida,  me convocaba Luis Fernando Moncada, Ceo de InCresc.com para conocernos y acercarnos como artistas e intercambiar opiniones, ideas, problemáticas de músicos y músicas de hoy en día en plena pandemia, así también como directores de coro cada uno en su país de origen (Venezuela y Argentina) nunca imaginé que retomaría en esa charla el tema con el cual realizaría mi Tesis de Grado en la Universidad Nacional del Arte (Buenos Aires)  en el año 2018.

 

Recuerdo que me había preguntado cuál creía que podía ser hoy en día una problemática a la que se enfrentaban los músicos, y si las herramientas tecnológicas de la actualidad podrían o no ser de utilidad para resolverlos;  lo que abría un panorama muy grande e interesante ya que podíamos tomar  los conflictos pre pandemia, los que surgieron  y/o se mantuvieron  durante la pandemia, o podríamos también debatir sobre los que brotarán post pandemia.  Dicen que no se debe responder a una pregunta con otra, pero yo le repregunté, sabiendo que además él es compositor, cómo hacía para difundir su obra, para que se publique, para editarla, y cómo podía ayudar la tecnología para tal fin.

 

Le comenté entonces que su pregunta me había hecho recordar el por qué yo había tomado esa temática por la cual escribí el trabajo de investigación final para la  Licenciatura cuando era universitaria. Para entonces ya habían pasado un par de horas de una charla que duró casi o más de 4 horas y de la cual resultó la idea de este primer artículo que escribo y por el cual estoy muy agradecida a Luis Fernando de poder redactarlo.

 

En Argentina tenemos excelentes arregladores de música coral, pero también excelentes compositores de obras originales para coro, con textos tanto profanos como sacros (Alberto Balzanelli, Antonio Russo, Fernando Moruja, Bernardo Latini, Leonardo San Juan, Eduardo Andrés  Malachevsky, Eduardo Alonso Crespo, Oscar Escalada, entre otros) de los cuales se ejecutan  un número acotado de sus obras y que sólo interpretan los coros semi -profesionales a profesionales.

 

En Argentina como me atrevo a decir en toda (o casi en toda) Latinoamérica, no hay una enseñanza  musical y/o formación coral formal en las escuelas tanto a nivel primario como secundario.  Aquellas instituciones educativas que corren con la suerte, el coro se dicta en forma de taller, donde el horario es acotado y donde no hay tiempo, lugar ni recursos para ahondar en lectura musical, por dar un  ejemplo que permita en un período de tiempo determinado lograr abarcar obras de mayor dificultad; por eso, los  coros vocacionales (de niños, jóvenes y adultos) están formados en su inmensa mayoría por personas que aman cantar, que asisten al coro como una actividad de recreación, pero que  no tienen ni entrenamiento vocal ni lectura musical para poder hacer un repertorio de complejidad compositiva.  Y tenemos aquí una de las primeras causas de por qué la enorme cantidad de obras corales originales de compositores argentinos no se encuentra en la elección del repertorio de los directores de coro, ya que estamos hablando de obras de complejidad armónica, vocal, sonora, etc.

 

Desde luego que lo que aquí expongo no es una crítica a ni a los coros vocacionales ni a sus integrantes; sin ellos/as, y su vocación, su dedicación y compromiso, nosotros los directores no podríamos realizar nuestra actividad; a lo que yo apunto es: la actividad coral debería ser desarrollada y aplicada como prioridad formativa y cultural desde niños/as, y eso generaría un mayor interés y posibilidades puertas adentro de nuestro país donde los autores argentinos puedan difundir y ejecutar su obra, lo cual creo yo, generaría además un nacionalismo cultural interesante y necesario.

 

Otra de las causas es, sin lugar a dudas, el factor económico. A muchos directores les pagan sus sueldos  los mismos coreutas, a través del pago de una cooperativa, de una fundación, de una cooperadora, etc. Imaginemos además que ese coreuta o el coro como agrupación deben pagar al compositor un original por cada uno de sus integrantes……estaríamos soñando al pensar que eso podría darse. El director con suerte podría comprar un solo original y al coro le entregaría fotocopias, lo que afecta terriblemente al compositor.

 

Aquí en Argentina existe una editorial que hace un gran trabajo y esfuerzo para la edición de nuestra música, pero al no haber lamentablemente un vasto público interesado, deja de ser redituable, por eso nuestros compositores de música coral, para difundir su obra deben hacerlo además en el exterior, en editoriales extranjeras en su gran mayoría.

 

Si debemos extraer algo positivo, es que en Argentina hay un movimiento coral muy extenso e intenso, y que además va en aumento, ya que la gente encuentra en los coros, en el canto compartido un escape a los problemas cotidianos, un cable a tierra.

 

Este movimiento coral vasto se denota en: coros infantiles y de niños a través de los Programas de Orquestas y Coros Nacionales y Provinciales; coros vocacionales de todo tipo (de música popular, coros líricos, coros de música sacra, coros de música de cámara antigua y contemporánea, coros femeninos, etc). Se realizan además concursos nacionales e internacionales, encuentros corales a lo largo y ancho de todo el país donde colegas y voces se encuentran y muestran el trabajo que realizan. Es decir que, si hay algo de lo que sentirnos orgullosos es de la pluralidad, diversidad y variedad que se puede ver con respecto al  movimiento coral en nuestro país.

 

Aún así nos queda pendiente el problema planteado más arriba en este artículo y ojalá existiera una rápida solución. Considero quizás como estudiante que fui alguna vez, que en las Instituciones de formación como los Conservatorios y Universidades se debería fomentar muchísimo más el análisis de obras originales de compositores argentinos. Antonio Russo ha escrito una vasta cantidad de obras sinfónicas que bien podrían ser utilizadas como material de estudio en las carreras de música de nuestro país. Así como también los organismos estables corales y orquestales deberían incluir una mayor cantidad de estas obras en su repertorio, y quizás así, muy de a poco, al institucionalizar estas obras, el resto de directores y coreutas se vean influenciados y motivados a continuar o a investigar sobre tantas obras corales que están perdidas, pero que son parte de nuestro patrimonio cultural y del que en particularmente yo como argentina me siento orgullosa.

 

Concluyo con un párrafo extraído de mi trabajo de investigación:

 

“Si Gilardo Gilardi, Julián Aguirre, Guastavino, García Morillo, entre otros (músicos, compositores, pedagogos, escritores, docentes argentinos) pudieron formar a  algunos/as  de los/as mejores compositores/as de nuestro país en sin dejar de lado la enseñanza y práctica de la música argentina, no entiendo por qué no se podría volver a tomar esa sana costumbre”.

 

Lic. Romina Paula Fernández

 

Directora de coros / Coordinadora Académica de la Escuela Municipal de Música de Tres de Febrero, Buenos Aires, Argentina

 

Foto de portada del artículo:

 
Maestro Emiliano Linares, Director de Coro y Orquesta Argentino con gran trayectoria nacional e internacional y premiado junto a su coro Tous Ensemble que apuesta a las obras originales de compositores argentinos .

 

Deja tus comentarios

Inicia sesión o Regístrate para porder comentar este artículo.

No hay comentarios para este artículo.